30 de diciembre de 2013

"¿Qué es la ética y qué la moral?" Por Mario Sáenz.

Hola queridos lectores. Hoy quiero hablaros sobre un tema que confunde, y es el del estadio ético-moral, que tiene diferentes sentidos en respecto a las dos palabras que lo fundamentan: ética y moral. El término “Ética” procede del griego eqoς, con una ambigüedad de sentidos. El concepto más antiguo significa morada, residencia, lugar en el que se habita; acepción que los filósofos adoptaron no para un lugar geográfico determinado, sino para un lugar interior que la persona lleva en sí misma. Y el sentido más común significa costumbre, hábito, uso; acepción que, según la tradición, hace referencia al carácter y a la forma de ser que desarrolla cada persona. La idea de carácter, viene pues confirmada por la etimología del término “Moral” (del latín mos-moris) que significa sentimientos, costumbres, carácter. Se deduce pues, que la ética tiene como objeto de estudio la forma constante de ser, actuar y pensar, es decir, el carácter, el cual no viene dado, sino que se desarrolla con la práctica, pues la práctica hace al maestro. La ética es la disciplina filosófica que estudia qué es lo bueno y qué es lo malo hablando moralmente, una ciencia práctica que se pregunta sobre la felicidad, la virtud y la moral, por lo tanto es un saber para la vida, una reflexión sobre cómo vivirla. Nace en Grecia con el objetivo y la intención de adivinar qué es lo que lleva al ser humano a convertirse en alguien justo, virtuoso, feliz y, en definitiva, bueno. La moral es el conjunto de comportamientos, normas, principios y valores que se consideran desde la bondad o la malicia, es decir, es el conjunto de normas que rigen nuestra conducta. La moralidad es por tanto el modo en que el individuo acepta y practica las normas morales. La moral y la ética deben tener pues una relación mutua para que las reflexiones éticas influyan en nuestros actos, ya que la ética se encarga del estudio de problemas y de reflexiones teóricas para crear los sistemas éticos. La ética nos ayuda a vivir mejor, aunque el principal objetivo es hacernos vivir bien, como seres dotados de razón, podemos elegir, y con esto alcanzamos un equilibrio entre el bienestar individual y el colectivo, ya que no somos felices del todo si ese equilibrio no es el correcto. Para vivir bien, la persona tiene que llevar a cabo su propio proyecto de vida, pero para esto es necesaria una “Educación moral”, que proviene de las relaciones con la familia. La educación moral tiene importancia por el control de la irracionalidad y la necesidad de reflexión de nuestros actos. Pero ojo, no es lo mismo ética y moral, pues lo primero responde a la pregunta de: ¿cómo vivir? Y lo segundo responde a la pregunta de: ¿qué debo hacer?

Cada cual es su propio escultor.


En sus orígenes griegos, la ética y la moral significaba lo mismo, pues el objetivo era convertirse en una persona sabia, feliz y virtuosa, importando poco si se llegaba a eso de un modo u otro. Así pues, las éticas grecorromanas fueron éticas de la felicidad. Pero en la modernidad, los filósofos se han preocupado más por el deber, la conducta y el comportamiento, dejando el “soberano bien” de los griegos abandonado, pues ahora se pretende más que nada ser más morales y menos éticos. Ésto vino desde la Ilustración y, sobre todo el alemán Immanuel Kant, quien introduce esta nueva concepción de ética de deber y justicia, la cual se irá desarrollando posteriormente hasta nuestros días.

27 de diciembre de 2013

"¿Qué somos, en realidad, las personas?"

Hola queridos lectores, en el artículo de hoy os voy a enseñar qué es en realidad el ser humano, analizado por lo que fue, es y quién sabe si será... el "Psicoanálisis". ¿Ésto nos suena, verdad? Es un método de terapia psicológica que trata de expulsar de raíz el impulso que todos guardamos dentro sobre toda circunstancia. Ésto es: todos tenemos nuestros fantasmas interiores que nos evaden a circunstancias pasadas, de las cuales tenemos mal recuerdo o incluso un trauma que arrastramos cual Sísifo su piedra (mito explicativo del saber filosófico). El mito de Sísifo (por ampliar nuestra cultura) es aquel que explica nuestra clásica representación mental de un hombre forzudo elevando una piedra sobre una cuesta sin fin para que una vez tras otra, y así eternamente, se le caiga, pero consiga ser cada vez más fuerte. El significado de ésto es que aunque a veces tratemos de hacer algo y no lo logremos, no debemos sentirnos mal; pues aunque la recompensa que queremos no haya llegado, el trabajo ya ha ejercido su recompensa en nosotros, así como en el filósofo desarrollar el músculo del pensamiento racional.

Ahora bien, respectivamente a una de las tantas maneras pero francamente peculiares para conocernos a nosotros mismos y liberar esos males, un destacado personaje del siglo XIX como fue Sigmund Freud inventó el psicoanálisis a partir del descubrimiento de que todos esos males y esas cargas que llevamos solo se encuentran en el inconsciente (una instancia intrapsíquica que nadie antes había descubierto; de ahí su innovación). La mente así pues queda dividida en dos: lo consciente y lo inconsciente, así de fácil. Lo consciente lo controlamos, pues es la razón sumada a los análisis de la emoción; pero el inconsciente... ¿Cómo se llega al inconsciente? Mediante fundamentalmente el sueño, la expresión de pensamientos espontáneos (sin reprimirlos, como decir una palabra al azar) y los síntomas neuróticos. El inconsciente tiene una característica primordial: que es ilógico, no sigue ninguna norma de racionalidad. ¡Y nos vemos en próximos artículos!


Sean felices.
- Mario Sáenz Martínez

4 de septiembre de 2013

"¿Qué es la libertad?" Por Mario S.

Hola queridísimos lectores, en este artículo os hablaré sobre algo que moralmente hablando está en decadencia últimamente, así que me he involucrado en la escritura de este artículo para recordar la condición libre de todas y cada una de las personas que habitan el mundo. Y es que somos libres de cumplir o no cumplir el deber, pero tenemos que elegir siempre, de eso se trata la “Libertad”


El concepto de la libertad se basa en la ausencia de impedimentos a nuestra voluntad, sobre todo en la autodeterminación de uno mismo, ya que no se es esclavo de nadie ni se debería serlo. La libertad, un concepto tan complejo, tiene problemas, y esto es lógico y normal. Hay dos conceptos diferentes de libertad: La libertad de acción (1) y la libertad de elección (2):
La “Libertad de acción” (1), que se resume en si se es libre para hacer una cosa o no, es decir, la libertad para realizar lo que hemos decidido sin coacciones externas, opresión o prohibiciones. Es una cuestión aparte reflexionar sobre sus límites para que todos podamos disfrutar de ella al máximo nivel. Esta es una cuestión de carácter social o político. Y la “Libertad de elección”(2), que se resume en si se es libre para decidir una cosa o no, es decir, la capacidad de elegir entre diferentes opciones sin que esté predefinido por ninguna fuerza cuál será la opción que elegiremos. Se trata de entender por qué tomamos nuestras decisiones, ¿Las tomamos libremente o son el resultado inevitable de una serie de factores? Negar la libertad significa negar la moralidad. La cuestión es si somos libres o estamos determinados. Esta es una cuestión de carácter filosófico. 

Los problemas ante la libertad de elección son las diferentes perspectivas con las que se mira el concepto, pues existen dos corrientes diferentes: Determinismo (I) e indeterminismo(II):
El “Determinismo” (I), que afirma que el ser humano no es libre puesto que todo tiene una causa, estamos argumentados por las leyes físicas, la cultura, la sociedad, las costumbres, las fuerzas superiores a nosotros, la constitución genética, la historia que sigue un curso prefijado (en la cual cumplimos la misma función que las piezas de un engranaje), los motivos, los deseos,  y un largo etcétera. Epicuro, en el S.III a.C. y Baruch Spinoza junto a los científicos materialistas, en el S. XVII defendieron esta postura en contra de la libertad humana.
En contraposición, el “Indeterminismo” (II) alude a que el hombre es libre puesto que su conducta siempre está regida por su voluntad y estamos argumentados por la libertad de decisión, la responsabilidad, nuestra esencia libre y la ley causa-efecto, que tiene un margen de error. El pensador medieval Jean Buridan (S. XVI) exponía que un asno jamás comería si tuviese dos montones de paja a la misma distancia, pues no podría elegir ni uno ni otro, puesto que no podría decantarse por azar. El ilustrado alemán Immanuel Kant (S. XVII) exponía que una cosa es conocer y otra muy diferente es pensar, y en sentido estricto, conocer significa someter a causas y efectos, y en lo que a nosotros nos concierne, someter a causas y efectos a la ciencia y al mundo material para darnos cuenta de que aparte de eso, la mente puede crear nuevas ideas. El empirista David Hume y el utilitarista John Stuart Mill (S.XVIII) aludían a que no hay más sentido en la libertad que la liberación de coacciones externas. El francés Henri Bergson (S. XIX/XX) establecía la diferencia entre el mundo físico y conciencia, pues al mundo físico le podemos aplicar leyes y al segundo no; en las leyes científicas hay repeticiones idénticas y en la conciencia no puede haber repeticiones idénticas, pues la experiencia acumulada hará que la conciencia viva la segunda experiencia de forma distinta a como vivió la primera. El también francés, novelista, crítico, dramaturgo y filósofo Jean Paul Sartre trabajó el existencialismo, y esto se basa en que lo que caracteriza a los humanos es que no estamos definidos; la existencia es anterior a la esencia, pues después de existir al ser arrojados al mundo, decidimos lo que hacer con lo que se hizo de nosotros, es decir, nos inventamos constantemente con decisiones tomadas de forma libre. 

Pero en realidad… ¿Cómo se construye la libertad? Esta pregunta se responde citando tres comportamientos: Conociendo más, razonando mejor y teniendo más criterio.