21 de junio de 2014

"El desarrollo moral" por Mario S.M.


Hola, queridos lectores. En este artículo vamos a analizar los postulados y fundamentos básicos de la psicología moral de la mano de dos importantes psicólogos del calibre de Jean Piaget y Lawrence Kohlberg, que han trabajado el campo de la psicología cognitiva y creado diferentes estadios y divisiones en lo que se refiere al desarrollo moral de una persona desde que nace hasta que se hace mayor, a nivel biológico y cultural, y "moral". Ellos se plantean la siguiente pregunta: ¿cómo se identifica la "edad moral"? Allá vamos.

Pues bien, éste primer importante psicólogo, biólogo y epistemólogo suizo llamado Jean Piaget (1896-1980), estableció que la moral y la inteligencia son paralelas, así que divide el desarrollo moral en tres etapas, a saber: La primera es la "moral de obligación / heteronomía", la que abarca desde los 2 hasta los 6 años, durante la cual el niño tiene absoluto respeto a los mayores y por lo tanto, obediencia ciega y absoluta a normas externas al niño. La segunda es la "moral de la solidaridad entre iguales", la que abarca de los 7 a los 11 años, durante la cual el niño empieza a jugar a juegos, con sus reglas, lo que provoca que haya respeto mutuo e igualdad entre todos, ya que las reglas son un acuerdo mutuo y al cumplirse estas, el niño siente honestidad y justicia igualitaria. La tercera es la "moral de equidad / autonomía", la cual se desarrolla a partir de los 12 años de edad, en la que el adolescente siente altruismo e interés por las personas que le rodean, y ya no hay justicia igualitaria puesto que la moral pasa a ser autónoma y el adolescente ya puede crear su propio código de moralidad y conducta.
El otro sistema teórico del desarrollo moral fue el ideado por el psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg (1927-1987), el cual hace referencia a una teoría bastante más compleja. Los aspectos cognitivos de la moralidad se dividen en niveles y estadios, y presentan dilemas morales y clasificaciones de respuestas. Alcanza su tesis seis estadios, los cuales corresponden a tres niveles de moralidad (dos estadios por nivel). El primer nivel es el "preconvencional", en el cual hay un respeto a las normas por alcanzar premio o evitar castigo. El primer estadio es el "egocentrismo" (se hace lo correcto para evitar castigos), y el segundo estadio es el "individualismo" (se hace lo correcto sirviendo los intereses propios sin pensar en nadie).
El segundo nivel es el "convencional", en el cual el único objetivo es intentar cumplir bien el rol. El primer estadio es la "concordancia" (hacer lo que gusta a los demás para no defraudarles), y el segundo estadio es el de "la ley y el orden" (actuar para mantener el orden social y no cambiarlo ni a mejor ni a peor). El tercer nivel es el "posconvencional", en el cual está presente la búsqueda de principios y valores universales. El primer estadio es el "legalismo" (respeto a los derechos de los demás) y el segundo estadio es el consistente en el "respeto a los principios universales éticos".
Ahora bien, ¿es mensurable el "nivel" de una persona a nivel ético? ¿se justifica una clasificación personal en aras de una taxonomía conductual? ¿existe un criterio de valoración para los propios valores? ¿están los valores fuera de nosotros (Platón), o en nuestro interior como proyección de nuestros instintos y pasiones (F. Nietzsche)? 

 "La libertad guiando al pueblo" - Eugéne Delacroix.

En esta obra, considerada como uno de los mayores exponentes del arte pictórico francés y universal del S.XIX, se muestra el ambiente revolucionario de la Francia de la época, así como reflejo del panorama europeo de la misma circunstancia, de consolidación del liberalismo frente al antiguo régimen que ya venía arrastrando desde el medievo. La obra refleja unos valores, ahora bien: ¿cuales? Dejo la pregunta ahí en el aire para la libre interpretación. ¡Sean felices!

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1 de mayo de 2014

II. "Paradigma antropológico-ético tripartito", por Mario Sáenz M.


Hola queridos lectores. Hoy vamos a ver la continuación de la última tesis, que trataba sobre la realidad y su conocimiento, pero dirigida desde el punto de vista del sujeto, del propio ser humano. Así pues, se analiza qué es el ser humano (antropología) y cómo reacciona ante ésto (ética). El ser humano, en su totalidad, es la suma de una habitación (instancia física) con dos bloques a esculpir que contiene (instancia mental), uno se llama “consciente” (de mármol) y otro “inconsciente” (de cristal translúcido). El objetivo y la finalidad humana es hacer de la habitación un lugar bonito en que cada uno de esos bloques de mármol se puedan convertir, a su vez, en unas esculturas cada vez más bellas y perfectas.

·         Instancia física / habitación: El desarrollo del físico se hace mediante gimnasia y ejercicio, pues el cuerpo es importante para mantener a salvo los dos bloques que tiene en el cerebro, situado en la cabeza, su parte superior. Así, cuanto mejores cualidades físicas se tengan, más a salvo estarán los bloques; mas aparte, por cuestiones estéticas y de autorrealización, también se puede desarrollar el cuerpo por independiente, es decir, a expensas de los bloques. Pero “decorar” la habitación es una labor superficial, pues lo que importa es lo que hay dentro de ella.

·         Instancia mental / bloques: El desarrollo de los dos bloques no son iguales, pues no son del mismo material, ni por tanto, de la misma condición.

- Bloque de mármol / “consciente”: Éste bloque se refiere a la consciencia humana, es decir, al filtro de sensaciones, los recuerdos, la imaginación, las capacidades intelectuales… Así pues, en resumidas cuentas, esculpir este bloque significa conocer cada vez más. Con cada cosa que se aprende digamos que se quitaría un granito de mármol. La estatua estaría completamente perfecta no cuando el ser humano conociese todo, sino cuando conociendo mucho fuese capaz de responderse a sí mismo si se puede conocer todo. Así pues, aparte de conocer, esculpirse requiere conocerse (y eso sólo es posible mediante la adquisición de un carácter filosófico sofisticado).

- Bloque de cristal translúcido / “inconsciente”: Éste bloque se refiere a la inconsciencia humana, es decir, a una caja negra que el ser humano no puede abrir más que soñando o con la “asociación libre” diciendo palabras rápidamente al azar. Por eso aludo a que el cristal es traslúcido, pues se puede saber algo de lo que hay detrás, pero sólo en una imagen global o concepto. Así pues, de manera consciente no podemos desarrollarnos. Digamos que nuestro escarpe y martillo no sirven para esculpir este bloque, ni cualquier otro tipo de herramienta, pues romperíamos el bloque al ser éste frágil. ¿Cómo se esculpe pues este bloque? La respuesta es fácil: no se puede esculpir. Cualquier golpe que se diese al cristal provocaría su rotura. Así pues, el quid de la cuestión es que en realidad, si el otro bloque de mármol estuviese absolutamente esculpido, conoceríamos todo, y con ello, la forma de atestar el golpe a éste bloque de cristal sin romperlo, para ir pudiendo acceder cada vez más a una instancia a la que nunca jamás se ha podido acceder. Así pues, éste se esculpe prácticamente sólo, pero la condición previa es que el bloque de mármol ya haya sido esculpido casi a la perfección, para saber cómo esculpir este otro.

Todo esto en cuanto a la antropología humana. La ética de éste sistema estaría basada en aceptar que uno mismo es el poseedor de sus propias instancias a desarrollar, inventándose así pues a sí mismo constantemente (moral de artista), en contrariedad al pasar de desarrollarse a uno mismo (ya que esto es una tarea costosa y complicada) y, en consecuencia, dejar que te desarrollen los demás (moral de mediocre).
 

20 de abril de 2014

I. "Paradigma metafísico-gnoseológico tripartito", por Mario Sáenz M.


Hola queridos lectores, bienvenidos una vez más de tantas. Hoy os quiero presentar un boceto de una nueva investigación metafísica llevada a cabo por mi, dadas las mayestáticas angustias vitales que sustentan las dudas que me conducen a escribir, como a todos y como siempre. Y es que la pregunta de la realidad no es nada fácil, así que empezaremos aludiendo a que a pesar de saber que el lenguaje no es un instrumento adecuado ni suficiente para representar la realidad (ya que al expresar una cosa a los demás, ellos se pueden hacer una idea distinta de lo que nosotros queremos transmitir, nunca se podría imaginar lo mismo el que escucha que el que cuenta, por las experiencias y el modo de filtrar el material sensible), creo que se puede clasificar dicha realidad en tres apartados:

·         1. INSTANCIA COMÚN: Lo que conocemos todos.
Todas las personas, por el hecho de nacer con las mismas estructuras innatas para el conocimiento, según como las desarrollemos filtraremos la información sensible de una forma u otra, pero añadiendo particularidades. Pero estamos de acuerdo en que hay cosas que sentimos (vemos, oímos, olemos, palpamos, saboreamos…) todos. Es decir, si estamos viendo que un edificio está siendo derrumbado, el concepto de que un edificio está cayendo es igual en un toxicómano que en un catedrático; lo que cambian son las particularidades a la hora de ver la realidad. Así pues, hay unos mínimos en la realidad que todos conocemos o podemos llegar a conocer.

·         2. INSTANCIA PROPIA: Lo que solo conoce uno mismo.
A partir de esas particularidades a la hora de sentir la realidad, el ser racional desarrolla inconscientemente un mundo en su mente, una forma de ver las cosas que sólo puede tener él (por su experiencia).
Este mundo interior incluye:
1. El filtro: Es el cristal con el que percibimos la realidad, tanto exterior como interior, ya sean, por poner un ejemplo metafórico, unas gafas verdes, lentillas moradas… etc. Ese cristal es de un modo u otro por nuestras concepciones y conceptos, condicionados por el recuerdo.
2. El recuerdo: Es el cúmulo de pensamientos y sentimientos ya vividos y elaborados, pero que quedan ahí. Es la experiencia, por así decirlo, que condiciona ese cristal que ejerce de filtro de la realidad.
3. La creatividad: Es la imaginación. Podemos planificar y decorar más nuestra habitación mental, añadiendo ideas nuevas. Es la que añade felicidad o amargura al cristal, pues podemos ver las cosas de múltiples formas: perspectivismo.

·         3. INSTANCIA ONÍRICO-METAFÍSICA: Lo que no conoce ni uno mismo.
Hemos visto que hay dos instancias de realidad: el mundo exterior y el mundo interior. Pero, en nuestro mundo interior hay otra instancia, una tercera, una caja negra a la que no podemos acceder más que mediante los sueños, el inconsciente. Pero, ¿qué son los sueños? Según Freud, el áureo padre del psicoanálisis, el cual defiende que a la hora de soñar existe un magno determinismo inconsciente, los sueños son deseos reprimidos de una zona de nuestra mente que no conocemos.
Según mi concepción renovadora, los sueños son una forma de conocimiento de los ideales morales. Así como Platón (que sitúa las Ideas en un mundo inteligible y exterior sólo pensable cuya luz es la Idea de Bien) o como San Agustín de Hipona (que sitúa las Ideas en un cielo religioso y cristiano cuya luz es Dios), yo sitúo las ideas de bien, belleza, verdad, justicia… en el plano onírico. Así, nuestra alma hace un viaje interior a una realidad que no sabemos explicar, los sueños, y ahí es donde conoce este cúmulo de ideas, y no viajando a un mundo ficticio de arquetipos de realidad (Platón), ni viéndose cara a cara con Dios (San Agustín de Hipona). Entonces, la labor de la metafísica no es otra que descubrir a qué realidad nos vamos cuando dormimos.

¡Reflexionad y sed felices! Fdo.: Mario S.M.