21 de febrero de 2013

Consolidación de la moral libre: El Existencialismo.

Hola queridos lectores. En este artículo os voy a hablar sobre una corriente de pensamiento ético y moral encaminada a la constante libertad de creación personal. Y es que todo tiene un orígen. En 1905, nacería en Francia el filósofo que marcó el punto y coma para la filosofía existencialista universal, Jean Paul Sartre. Este, influenciado notablemente por los grandes Edmund Husserl (Creador de la teoría de la Fenomenología) y Martín Heidegger, empezó desde pequeño a tratar la filosofía desde un punto de vista diferente, el existencialista. Aparte de ser filósofo, también fue novelista, dramaturgo y crítico (“No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros”), muy comprometido con la filosofía de izquierdas, por la cual en 1964 rechazó el premio Nobel de literatura. El existencialismo es una filosofía del siglo XX, basada en el individualismo como forma de vida y en la pérdida de los grandes ideales tradicionales. Según esta corriente filosófica, el ser humano está solo, abandonado a la ineludible necesidad de tener que realizarse hasta el más pequeño detalle. En este desamparo en el que se encuentra la persona, a pesar de todo tiene que vivir, ser capaz de tomar decisiones para poder seguir existiendo. La persona auténtica es aquella capaz de aceptar la cruda realidad y actuar en consecuencia, puesto que el ser humano es el dueño de su vida y su vida son los actos que realiza, pues fuera de esto, no hay más, acaba la existencia. Como ventaja y algo positivo, la persona es libre, tiene total libertad de sus actos puesto que es un proyecto que se va haciendo. Las decisiones tomadas librementes conforman el proyecto de vida que se quiera llevar posteriormente, así que se pasa a tomar el rol de inventor de valores universalmente válidos. Al estar “Condenado a ser libre”, la libertad es el valor máximo, puesto que hay que tener responsabilidad total de los propios actos, puesto que nuestra libertad de elección compromete a toda la humanidad. Los actos que realizamos son modelos de comportamiento para mí mismo en otra ocasión, y para los demás. El problema de todo esto es que, para Sartre, “El cobarde es el que se cobija tras las normas”, y si la persona busca la autenticidad sin hacer caso a ninguna norma externa, puede iniciar una conducta criminal, puesto que una persona puede ser muy auténtica y seguir las indicaciones de su conciencia moral al ocasionar un atentado. Grandes obras de carácter filosófico de Sartre, fueron: El ser y la nada, El existencialismo es un humanismo y La Náusea.


“Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace. El existencialista no cree en el poder de la pasión. No pensará nunca que una bella pasión es un torrente devastador que conduce fatalmente al hombre a ciertos actos y que por consecuencia es una excusa; piensa que el hombre es responsable de su pasión. El existencialista tampoco pensará que el hombre puede encontrar socorro en un signo dado sobre la tierra que le orienta; porque piensa que el hombre descifra por sí mismo el signo como prefiere. Piensa, pues, que el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar el hombre.”
(J. P. SARTRE, El existencialismo es un humanismo, Trad. V. Prati. Barcelona, Orbis, 1984, pp. 68-69).


J. P. Sartre.

16 de diciembre de 2012

Enfoques empíricos de la mente (Psicología Moral)

Hola queridos lectores, en este artículo os voy a hablar sobre el empirismo filosófico aplicado a la psicología moral, en este caso del desarrollo cognitivo. Para comenzar con el asunto, debemos saber en qué terreno nos movemos: en el de la Psicología ( "Psijé"/"Psico", mente + "Logía", estudio ), es decir, en el estudio de la mente, pero en este caso, en sentido aún más abstracto enfocándonos en el subcampo de la moralidad. La Psicología Moral es un subcampo de la psicología que hace referencia a todo el sistema de moralidad, el cual está fundamentado por la ética, ciencia que estudia este complejo sistema cognitivo. La ética es una ciencia práctica que se pregunta sobre la felicidad, la virtud y el deber, la cual se resume en una sola pregunta: ¿Qué debo hacer?
Su objeto es lo fáctico [(Actos morales): El motivo, la elección del fin, el establecimiento de los medios y las consecuencias.] y lo normativo [(Normas morales), variedad de normas, las cuales implican libertad y obligatoriedad, y pueden ser normas autoimpuestas por la moral autónoma del sujeto, o pueden ser normas impuestas desde el exterior, propias de una moral heterónoma de un sujeto que se deja llevar por el resto.
Las cuatro palabras más fundamentadas por la ética son: Felicidad, deber, libertad y responsabilidad. La felicidad es, según Voltaire, la finalidad y el objetivo humano. Es esa satisfacción que impregna nuestros sentimientos y acciones, pero felicidad no es placer, puesto que esto último es efímero, concreto y tiene sentido material. El sentido de la felicidad es espiritual. El deber, para muchos, es el fin que tienen las personas, pero en realidad, ¿Deber es felicidad? Depende de personalidades, puesto que es un compromiso / obligación que todos tenemos, y nos podemos tomar de una forma u otra. El deber implica derechos, reglas de comportamiento, que llevadas a su carácter más social, formulan las leyes. Los tipos de deberes siempre son dos: los jurídicos y morales. Nuestros deberes son los derechos de los demás, y viceversa. La libertad sin embargo, es necesaria para la elección, lo que provoca la aparición de conductas éticas. El concepto de libertad se refiere a la autodeterminación de no ser esclavo de nadie, poder elegir y hacerlo sin que haya impedimentos a nuestra voluntad. El problema de la libertad es que las personas podemos ser deterministas o indeterministas. Los deterministas sostienen que no somos libres, puesto que todo tiene una causa (Física, social, teológica, genética, psicológica…). Los indeterministas sostienen que somos libres, puesto que nuestra conducta está regida por la voluntad. La responsabilidad es una consecuencia directa de esta libertad, porque es el acto conceptual en el cual los seres libres responden de su conducta. Ser responsable es poder responder de un acto justificando una opción o decisión, mientras que ser irresponsable hace referencia a no ser capaz de dar razones. Las condiciones para ser responsable son el conocimiento y la libertad, y los tipos de responsabilidad son la directa (Cada uno es responsable de sus actos) y la diferida (Alguien propicia que otro individuo haga algo). No basta con tener buena intención para hacer algo, es un problema común, puesto que hay que analizar y valorar las consecuencias de los actos, sin limitarse a justificar por las buenas intenciones. Los actos morales, como actos que son, están orientados hacia el exterior, la realidad, el mundo, los demás. Pero, por ser morales, tienen un aspecto interno, que es el que hace que sean valorables. No podemos olvidar que somos morales porque sabemos que podemos elegir, porque sentimos que tenemos posibilidad de seguir caminos diferentes en nuestra vida, porque nos damos cuenta de que nuestras acciones tienen consecuencias. La conciencia de estas consecuencias es la base del aspecto interno de la moral, en ella está el origen de la valoración de nuestros actos, nuestros hábitos o nuestro modo de vida. Pero la conciencia moral es también conciencia de la libertad, conciencia de que no todas las posibilidades de elección son igualmente valiosas. Por eso es especialmente importante plantearnos qué es y como funciona. La misma palabra que usamos para referirnos a ella ya nos da una pista: estar consciente significa darse cuenta de lo que ocurre alrededor. La conciencia es una forma de conocimiento o de percepción. La conciencia moral es con lo que nos damos cuenta de lo que vale, de lo que merece la pena para la vida, de lo que es bueno -o bien, de lo que no merece la pena, de lo malo, de lo que hay que evitar-. La conciencia moral es la capacidad para juzgar conductas, y puede tener origen innato (Teorías naturalistas y sobrenaturalistas) o pueden tener un origen adquirido (Marxismo, Socialismo, Psicoanálisis). Pero centrándonos sobre todo en la parte de la psicología, y no de la filosofía, nos encontramos con diferentes sistemas de desarrollo moral, los cuales se corresponderían con los sistemas éticos si nos centrásemos en la parte filosófica. 

Teoría de Jean Piaget.

Teoría de Lawrence Kohlberg.

Los sistemas éticos serían propugnados por los Sofistas (Relativismo), Sócrates (Intelectualismo moral), Platón (Ideales morales), Aristóteles (Eudemonismo, es decir, felicidad), los Epicúreos (Placer y ataraxia), los Estoicos (Destino y apatía), San Agustín de Hipona (Voluntarismo), Santo Tomás de Aquino (Intelectualismo), Kant (Formalismo), Bentham y Mill (Utilitarismo), Nietzsche (Vitalismo biológico), Marx (Humanismo socialista), Moore y Ayer (Lenguaje de la ética), Scheler (Valores morales), Habermas y Apel (Éticas discursivas), Sartre (Existencialismo) John Rawls (Neocontractualismo)…y un largo etcétera de filósofos, tales como los cínicos, escépticos, ilustrados.... Pero los sistemas de desarrollo moral y psicología serían cultivados sobre todo por los psicólogos o no psicólogos Jean Piaget, Lawrence Kohlberg, Sigmund Freud y Abraham Maslow. 

20 de octubre de 2012

Planteamientos filosóficos contemporáneos

Hola queridos lectores. En este artículo voy a hacer referencia a una serie de planteamientos y tendencias filosóficas contemporáneas, surgidas principalmente durante el Siglo XIX, un siglo polémico, lleno de procesos revolucionarios que sentarían las bases del mundo actual. La edad contemporánea empieza en 1789 con la Revolución francesa, y llega hasta nuestros días. Para entender la filosofía, hay que entender la historia, y viceversa. En el año 1789, los ideales de la ilustración se sumaron al descontento causado por la monarquía absoluta (Que impedía el ascenso de la Burguesía, la cual quería la división de poderes), la estructura estamental (Se presentaron cuadernos de quejas por parte de los tres estamentos, puesto que no era justo que el estado llano cargase con todos los privilegios de la nobleza y del clero), la economía (Crisis y presión jurídico-económica sobre el campesinado, clase destinada a pagar los Diezmos a la iglesia y las Tallas al Estado) y sobre todo el frío invierno de 1788 que acabó con todas las cosechas y provocó que el precio del trigo fuese el doble que el normal. Todo empezó con los Estados Generales, la Asamblea Constituyente, la Asamblea Legislativa, la Convención Nacional y el Directorio, al cual puso fin Napoleón Bonaparte al proclamar el Consulado junto a Sieyés y Ducos, lo que después sería un Imperio desde 1804 hasta 1815 tras la derrota de Waterloo. Tras toda la revolución, dentro de la que se incorpora Napoleón (Históricamente hablando), se organizó el Congreso de Viena de 1815, entre todas las potencias vencedoras de el emperador francés (Austria, Rusia, Prusia y G. Bretaña). Dicho congreso consistía en reuniones organizadas por el canciller austriaco Klemens Von Metternich para la organización del nuevo mapa europeo, pues se podía repetar el orden impuesto por Napoleón, se podría elaborar un nuevo mapa, o se podría restaurar todo de la igual manera en la que estaba en cuando a Geopolítica. Se optó por volver a las mismas fronteras y a las mismas políticas (Monarquía absoluta). La fuerza de la voluntad popular estaba demostrada, estaba demostrado todo lo que la gente estaba dispuesta a hacer por la libertad, así que dentro de poco surgieron revoluciones políticas, las más conocidas son las de 1820, 1830 y 1848, antecedente en algún modo de las unificaciones posteriores de Alemania e Italia. Todo esto es un proceso, puesto que una cosa lleva a la otra, y el siglo XX fue recibido con tensiones que la Paz Armada desataría en la I. Guerra Mundial, esta en las consecuencias de la misma, tales como la crisis del 1929 y los totalitarismos, lo que llevarían a la II Guerra Mundial, y esta llevaría a la Guerra Fría, y así un largo etcétera, pero con conocer estos conceptos históricos, ya hemos conceptualizado las bases para entender la filosofía de esta época.
En este artículo voy a analizar a fondo el Humanismo socialista de Marx, el Vitalismo biológico de Nietzsche y el Existencialismo de Sartre, pero hay mucha más filosofía como la ética discursiva cultivada por Habermas y Apel, el neocontractualismo de John Rawls, el Intuicionismo, emotivismo, prescriptivismo, relativismo ético, contextualismo, pluralismo, ética aplicada...
Pero es que contemporáneamente hablando, nos encontramos en el siglo XIX con los planteamientos de Marx y Nietzsche (Polémicos).
El filósofo socialista al cual se le considera precursor principal de todas las tendencias izquierdistas contemporáneas recibe el nombre de Karl Marx. Este, partiendo de la izquierda hegeliana, reacciona ante el idealismo y ejerce de creador de una filosofía crítica, la cual pretende transformar la realidad sociopolítica. Hasta entonces, los filósofos se preocupaban de interpretar el mundo, pero Marx quería cambiarlo por completo, puesto que el mundo en aquel entonces estaba muy desigual (como en la actualidad). Su teoría ética recibe el nombre de Humanismo Socialista/Marxista, lo que viene a ser la Alienación. La alienación es la pérdida de una propiedad a favor de un tercero y se puede clasificar en tres tipos: Económica, Religiosa e Ideológica. La alienación económica se basa en el trabajo, la actividad esencial del ser humano, el cual puede ser libre (persona autodidacta y autónoma) o alienado. Éste es el propio de una sociedad de clases, como la capitalista, dividida en una clase explotadora y propietaria de los medios de producción (Burguesía), y otra clase social totalmente oprimida y a merced absoluta de los intereses y mandatos de los grandes propietarios (Proletariado).
El trabajador no es dueño del producto, que pertenece al patrono. Entonces, la clase obrera, es decir, estos proletarios, necesitan vender su trabajo a cambio de un pequeño salario. Pero al convertirse en empleado y trabajar para otro hombre, pierde su esencia como ser humano, es decir, se deshumaniza. El capitalista debería pagar al obrero una parte de lo que produce como compensación. La alienación religiosa es la consistente en la que el ser humano proyecta sus cualidades en un ser superior, al que llama Dios. Y la alienación ideológica es simplemente, un conjunto de ideas falsificadoras de la realidad (El proletariado pensó que la sociedad y la economía solo eran simples elementos artificiales para hacerles la vida más difícil de lo que ya la tenían). En la sociedad industrial, la palabra “Proletariado” procede de “Prole” <hijos>, que es lo único que tienen los trabajadores obreros. De hecho, estos padres de familia trabajaban jornadas de más de 12 horas de trabajo para un salario miserable. Con un salario no llegaba para subsistir, entonces los hijos y la mujer deberían contribuir también y trabajar a merced del mismo jefe. La causa de toda esta situación para los obreros, fue la Revolución Industrial, acompañada de la Revolución Agraria. Ambas revoluciones lo que provocaron fue el éxodo rural, el abandono de los pueblos por parte de los trabajadores que antes se dedicaban al campo, para ahora poder dedicarse a trabajar en la gran industria. Los problemas de la clase obrera eran complejos, puesto que el campo estaba mecanizado y ya no había puestos de trabajo, el aumento demográfico hacía que si una persona no quería trabajar, se elegía a otra sin evaluar ninguna condición, y encima para colmo, estos obreros tenían la competencia de la máquina, el principal factor revolucionario. El gran Marx fue el precursor del movimiento obrero que tantas repercusiones sociopolíticas ha ocasionado en toda la historia contemporánea, partiendo de la publicación del “Manifiesto del Partido Comunista” en 1848, junto a su socio, Friedrich Engels. Marx, consciente de la situación, analizó científicamente la historia y la sociedad y materializó la dialéctica hegeliana y llegó a las conclusiones de que no existe más realidad que lo material, y que la realidad, tanto natural como social, es dialéctica, osea dinámica y contradictoria (La oposición de fuerzas la hace avanzar). El Materialismo Histórico fue la teoría naciente de estos pensamientos lógicos, y es una teoría sociológica que, a partir de datos empíricos, pretende explicar el mecanismo de tránsito de uno a otro modelo social a lo largo de la historia (Algo parecida a la teoría de Thomas Khun con sus cambios de Paradigma en la ciencia). En consecuencia de todo esto, la sociedad contemporánea a Marx estaba sumergida en una gran lucha de clases, que al ser algo malo para la sociedad, se necesitaba una revolución como remedio total.
La lucha de clases se veía fundamentada por la Moral Capitalista (Injusta e inmoral por la opresión burguesa sobre el proletariado) y la Moral Proletaria (Totalmente opuesta a la moral burguesa, que ansiaban una transformación de las relaciones sociales que mantenían al individuo en la humillación y la marginación, para poder llegar a la igualdad y a la fraternidad). Esta lucha de clases, al no poder zanjarse con una simple revolución, se hicieron bastantes huelgas y movimientos sociales que comenzaron por el Luddismo (Momento en que los obreros entraron a las industrias para romper las máquinas, pero pronto se acabó este pequeño movimiento porque quedó demostrado que la máquina daba más puestos de trabajo de los que quitaba) y acabaron por la fundación de las Internacionales Obreras. Simplemente, para Marx, lo bueno era lo que ayuda al ser humano a su plena realización en un mundo nuevo, justo y feliz, y lo malo era lo que retrasaba ese proceso de realización humana. Marx llegó a coincidir temporalmente con el gran Friedrich Nietzsche, conocido filósofo nacido en Alemania en 1844, en medio de inestabilidad y grandes revoluciones políticas. Nietzsche fue el creador de la teoría del Vitalismo Biológico y avanzó desde la filología hasta la filosofía, y rechazó el positivismo y el racionalismo hegeliano-marxista. Los filósofos, por miedo a la vida, momifican la realidad negando la pluralidad y el movimiento que observan en los sentidos, y afirmando su carácter único y fijo, solo dirigible por el instrumento racional. Fue un fuerte crítico con la cultura de su contemporaneidad por este dualismo en el cual la razón predominaba sobre los sentidos, y esto estaba causado por todos los engaños del lenguaje. Propugna que el valor supremo del ser humano es la vida, y a él deben someterse el resto de valores, de tal forma que la primera norma de moralidad debe ser la voluntad de querer vivir. Defiende que hay que recuperar la moral originaria y primitiva, que no conoce ni el bien ni el mal, en la que es bueno todo aquello que hace libre al hombre y es útil para su bienestar psíquico, y malo todo aquello que lo esclaviza y lo somete a otros seres, ideas o normas. En la cultura vitalista simplemente se defienden dos tipos de morales (Esclavos y Señores). La moral de esclavos fomenta la humildad y la pobreza puritana en la que la persona se sumerge en el desierto del nihilismo (Estado de ánimo en el cual no hay ausencia de perturbación a causa de otros seres, tales como Dios). La moral de señores es la llevada a cabo por los superhombres, los cuales tienen virtudes como la creatividad, la originalidad, la energía y el vigor que le define como una persona con un carácter desgarrado. Ese superhombre consigue esas virtudes al superar el desierto del nihilismo, y entonces rehabilita los instintos vitales, decidiendo y valorando todo desde su propia voluntad, una voluntad de poder y afirmativa. Para los señores, la bondad es la felicidad, y para los esclavos no queda otra que sentir resentimiento por ser débil frente a la vida. La metáfora del camello, el león y el niño aclara muchas cosas. El camello representa la aceptación resignada de la carga (normas, creencias…), se transforma en león cuando toma conciencia de que la carga ralentiza su paso. El león aspira a la libertad puesto que destruye los valores que lo limitan, por tanto se enfrenta al deber y le vence, pero su fuerza no es creadora, puesto que se requiere la inocencia del niño (Más allá del bien y del mal). El niño asume el juego de crear y alumbra los nuevos valores vitales tomando el rol de Superhombre, lo cual es una UTOPÍA. El valor máximo es el amor, pero el amor a uno mismo, teniendo rebeldía y voluntad de autocontrol para hacer frente al hombre virtuoso de la filosofía griega o al amor al prójimo del cristianismo. En 1905, nacería en Francia el filósofo que marcó el punto y coma para la filosofía existencialista universal, Jean Paul Sartre. Este, influenciado notablemente por los grandes Edmund Husserl y Martín Heidegger, empezó desde pequeño a tratar la filosofía desde un punto de vista diferente, el existencialista. Aparte de ser filósofo, también fue novelista, dramaturgo y crítico (“No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros”), muy comprometido con la filosofía de izquierdas, por la cual en 1964 rechazó el premio Nobel de literatura. El existencialismo es una filosofía del siglo XX, basada en el individualismo como forma de vida y en la pérdida de los grandes ideales tradicionales. Según esta corriente filosófica, el ser humano está solo, abandonado a la ineludible necesidad de tener que realizarse hasta el más pequeño detalle. En este desamparo en el que se encuentra la persona, a pesar de todo tiene que vivir, ser capaz de tomar decisiones para poder seguir existiendo. La persona auténtica es aquella capaz de aceptar la cruda realidad y actuar en consecuencia, puesto que el ser humano es el dueño de su vida y su vida son los actos que realiza, pues fuera de esto, no hay más, acaba la existencia. Como ventaja y algo positivo, la persona es libre, tiene total libertad de sus actos puesto que es un proyecto que se va haciendo. Las decisiones tomadas librementes conforman el proyecto de vida que se quiera llevar posteriormente, así que se pasa a tomar el rol de inventor de valores universalmente válidos. Al estar “Condenado a ser libre”, la libertad es el valor máximo, puesto que hay que tener responsabilidad total de los propios actos, puesto que nuestra libertad de elección compromete a toda la humanidad. Los actos que realizamos son modelos de comportamiento para mí mismo en otra ocasión, y para los demás. El problema de todo esto es que, para Sartre, “El cobarde es el que se cobija tras las normas”, y si la persona busca la autenticidad sin hacer caso a ninguna norma externa, puede iniciar una conducta criminal, puesto que una persona puede ser muy auténtica y seguir las indicaciones de su conciencia moral al ocasionar un atentado. Grandes obras de carácter filosófico de Sartre, fueron: El ser y la nada, El existencialismo es un humanismo y La Náusea.